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Subir las defensas

SUBIR las DEFENSAS

La inmunología (nuestro sistema de defensa) depende básicamente de cuatro factores:

* pH sanguíneo
* alimentación
* limpieza del medio interior
* estado de ánimo
El pH SANGUINEO y la limpieza del medio interior (mesénquima), está estrechamente relacionado con nuestra forma de alimentarnos. Así, una dieta rica en proteínas de origen animal va a producir un pH ácido (7,35-7) y va a dejar muchos restos del metabolismo celular. Resumiendo mucho, el terreno se constituye por lo que comemos y nuestra tendencia constitucional. Así una persona de constitución sanguínea tenderá a padecer afecciones de la sangre, mientras que un bilioso tenderá a padecer afecciones del hígado y de la vesícula biliar. Son terrenos diferentes, por lo que manifestarán síntomas diferentes. A nivel de estado de ánimo, el sanguíneo se pondrá enrojecido (por vergüenza, por malestar...) y el bilioso se enfadará de forma brusca e intensa. Uno mueve más sangre (afecciones cardiovasculares), el otro más bilis (afecciones digestivas y migrañas), en ambos casos conlleva a desequilibrios en la homeostasis del organismo (capacidad de autoregulación). El pH ácido junto a nuestras predisposiciones mórbidas es el que va a generar un terreno propicio para virus, bacterias y hongos. Tratar el terreno como causa es una buena idea, algo así decía Pasteur.

En el caso de los virus, se instauran con más comodidad en un pH ácido. Así que en cuanto sientas mal estar corporal, cansancio, dolor corporal, moqueo líquido etc... que son los síntomas iniciales de un enfriamiento o de una gripe tómate un buen vaso de agua con bicarbonato, esta acción alcalinizará tu pH (7,45-7,8) y evitará un terreno propicio para el virus. Para alcalinizar el organismo (una de las bases fundamentales para la evolución espiritual), puedes encontrar en los herbolarios reguladores del pH que aportan al organismo alcalis. Este factor del pH ácido lo tendremos también presente en todos los procesos inflamatorios (a más acidez más tiempo dura la inflamación), así como en los procesos artríticos y reumáticos.

ALIMENTACION. Nos alimentamos por lo que comemos (somos lo que comemos), por lo que respiramos (tenemos más o menos energía en base a nuestra forma de respirar y lo que respiramos) y por nuestras relaciones con la vida y los demás. Por tanto, hay que cuidar alimentación y respiración, y algo de lo que se habla poco, pero creo que es fundamental: la forma en la que nos relacionamos con la vida y con los demás. El problema de la humanidad son los humanos, y el problema de los humanos es la falta de humanidad.

Cambia la dieta retirando de ésta los alimentos de origen animal, principalmente el cerdo y sus derivados, carne de ternera, pan blanco, lácteos y derivados, así como todo lo que contenga azúcar, por una alimentación rica en alcalis, que se obtienen principalmente de las verduras y hortalizas, éstas además de aportar clorofila y fibra, ayudarán a pasar el pH de ácido a alcalino.

Alcalinizan el buen vino, te Bancha, frutas maduras, plátano, castañas, almendras (en ambos casos crudas), verduras verdes, patatas, maíz, mijo, zanahorias, algas... Combinar correctamente los alimentos también ayuda a que el pH se mantenga en alcalino.

Te recomiendo tomar durante el proceso de alcalinización y/o mientras tengas una virasis (una infección), un puré con calabaza, habichuelas, puerro, apio, acelgas, cebolla, nabo, zanahorias, col. Al servir el puré añadirle una cucharada de zumo de limón al gusto. También se le puede añadir un puñado de alga arame cocida (opcional).

LIMPIEZA INTERIOR. Los ácidos, al igual que los virus se elimina principalmente por orina y por el sudor. Para este punto es fundamental estar regulando el pH y corregir la alimentación. Beber agua mineral es importante, ya que renueva nuestro agua interior (entre 70-80% de nuestro cuerpo). Las infusiones de té Bancha nos ayudan a en el proceso de alcalinización y además al provocar más eliminación por orina, facilitan la eliminación del proceso infeccioso.

Cuando nuestra alimentación es contaminante (esté o no contaminada) se dice que es tóxica, básicamente porque deja restos de toxinas en nuestro organismo. Si nuestro sistema de autoregulación no está bloqueado éste tiende por si mismo a eliminar estas impurezas propias tanto del metabolismo como de la alimentación en sí. Los medios de eliminación son los riñones (orina -ácido úrico-), el intestino grueso (heces), la piel (sudor, granos) y los pulmones (dióxido de carbono). En toda alteración transitoria de salud hay que asegurar las vías fisiológicas de eliminación, para que nuestro medio interior esté limpio, ya que si está recargado de toxinas, facilitará la supervivencia de virus, bacterias y hongos. La alimentación es la mejor forma de ayudar a eliminar y a no sobrecargar este medio. Podemos ayudar a eliminar toxinas del organismo con tres plantas: diente de león, malva y tila. Reduciendo la toxemia extracelular y corrigiendo el pH (ayuda respirar profundamente en el bajo vientre y a ensalivar mucho) corregimos el terreno.

Los antibióticos, los analgésicos y los calmantes derivados del ácido acetilsalicílico (principio activo obtenido del sauce) producen un efecto bloqueador del sistema de regulación propio de nuestro organismo, si además le añadimos una vacuna el efecto es sicótico, esto es, anula la capacidad de homeostasis incapacitándonos para enfrentarnos a cualquier virus, bacteria, hongo o cualquier otro agente patógeno. Un medicamento no cura, no trata la causa, inhibe los síntomas que produce nuestro organismo para liberarse de las toxinas (vómitos, diarrea, fiebre-sudor, inflamación...). Solo cura SER.

ESTADO de ANIMO. El miedo, el estrés, la tensión provocan un pH ácido, así como una tendencia a la simpaticotonía (predominio del sistema nervioso vegetativo simpático: contracción-boca seca-adrenalina). Si nos paramos un poco a reflexionar es lo que nos ofrece el sistema junto con las bebidas gaseosas azucaradas (altamente acidificantes y estimulantes), al igual que el alcohol, el café o el tabaco (drogas legales). Si a todo esto le sumamos el miedo que se transmite por los medios de comunicación, es muy raro que alguien se salve del destino apocalíptico de las pandemias. No se nos enseña a vivir sanos, pero si a vivir con miedo. Es un aprendizaje esencial aprender a vivir sin miedo, ser cauto pero sin miedo.

El estado de ánimo es fundamental para sobrevivir. Si estoy o vivo desanimado y vivo con miedo a enfermar, tengo todas las papeletas para caer en la «trampa» y enfermar, lo que va a producir importantes ganancias a los laboratorios de medicamentos. Es curioso, se dice que los virus que están apareciendo en la actualidad, vienen de laboratorios ¿los mismos que crean las vacunas?

Mantener el buen ánimo y no creerse mucho o nada de los que cuentan en los medios de comunicación, es fundamental para dejar de vivir bajo la presión del miedo, la imposición de vacunas o la perdida de derechos. Hay que reaccionar desde la esperanza de lo que somos, somos mucho más que un trozo de carne o un número de la S.S. o un N.I.F o la imagen de lo que ves reflejada en el espejo. Si creamos lo que creemos, hay que tener mucho cuidado con las creencias impuestas o no.

SUBIR NUESTRAS DEFENSAS. El sistema inmunológico está soportado por la glándula timo, el sistema linfático, el bazo, el hígado y las células blancas sanguíneas. Se ve comprometido por el pH, el exceso de toxemia extracelular, los cambios bruscos de temperatura, así como los cambios de clima estacional (sequedad-frío-viento-calor-humedad) y alteraciones de nuestro estado de ánimo.

Exponemos una lista sencilla de elementos que pueden resultar de ayuda para potenciar nuestra inmunología, esto siempre y cuando no los prohiba la Comunidad Económica Europea, como está haciendo con la Homeopatía y con las Terapias Naturales.

Oligoelementos: el cobre (Cu) estimula la formación de anticuerpos, necesarios para los padecimientos infecciosos tanto virales como microbianos, actuando también como apoyo a los antioxidantes. Tomar una o dos ampollas sublinguales al día (ayunas y por la tarde).

Fitoterapia: hay dos plantas fundamentales para estimular nuestro sistema inmunológico, que actúan como antibióticos el regaliz y la echinacea. El regaliz estimula la producción de interferón, evitando la supresión inmunológica debido al estrés y a la cortisona. La echinacea es rica en polisacáridos que actúan apoyando a las células blancas sanguíneas, activando los linfocitos T e incrementando la producción y secreción de interferón, potentes agentes defensivos.

Complementos: los extractos de acerola son ricos en vitamina C, que junto con el zinc, y un complejo de arabinogalactanos y/o jalea real ayudarán tanto en el proceso infeccioso, como en la prevención de éste,
potenciando la capacidad inmunológica para restablecer el equilibrio perdido.

Sopa de Kuzu/Umeboshi: ayuda a regular el pH y a potenciar la inmunología.
Ingredientes: 1 cucharada de kuzu, 1 ciruela umeboshi, tamari o shoyu
Elaboración: Diluir el kuzu en un tazón de agua fría, poner a calentar con la ciruela desmenuzada a fuego lento. Remover hasta antes de que rompa a hervir. Al servir añadir unas gotas de tamari. Usar en procesos infecciosos de cualquier etiología, caídas inmunológicas... Máximo 3 días.

ATENCION: Este artículo se plantea como una información. No tome nada sin antes consultar con su terapeuta e informarse en su herbolario o centro de dietética más próximo.


Antonio Ruiz

ALMANECER
Transformación Interna y
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