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La salud procede de la alegría de la vida

La salud procede de la alegría de la vida

La Vida es un flujo de energía en continuo Cambio y Transformación. Cuando miramos los múltiples procesos vitales, podemos descubrir un principio común: Máxima eficiencia con el mínimo gasto de energía. Pero hemos de hacer hincapié en la diferencia entre eficiencia y eficacia. La eficiencia pone énfasis en el proceso, al que llamamos Tao; la eficacia nos mueve a la obsesión por el logro y el resultado, por lo que nos aleja del mismo.

            A nivel general, todo proceso de fricción, resistencia o sufrimiento, va en contra de la vida. Aquellos métodos o prácticas que enfatizan en este tipo de procesos como vehículo para activar la Conciencia; continuamente han de buscar elementos o ideas que sirvan de estímulo para buscar fines que resulten atractivos y cuanto más se practica más tediosa, cansina y frustrantes se convierten. Por el contrario, si vemos la fricción, la resistencia o el sufrimiento como señales para el Cambio y la Transformación; podemos buscar la Transmutación de estas a través de aquellas cosas que nos produzcan una sensación profunda de gozo y plenitud.

Cuando conectamos con esta forma de practicar y sobre todo con esta actitud vital, si alguien nos pregunta ¿por qué practicamos? Podemos dar muchas explicaciones, pero en realidad se resume en una, porque me gusta.

A lo largo de nuestra vida, vamos acumulando tensiones y estrés que van dejando su huella en los planos más profundos de nuestros tejidos y órganos, y pese a todo, nuestra naturaleza interior una y otra vez activa procesos de regeneración y equilibrio. Si miramos la función de nuestro cerebro, encontramos que nuestra memoria es selectiva, y que la misma experiencia vivida por dos personas, puede ser narrada y recordada de forma diferente. Como dice el refrán “No hay viejo que no haya sido valiente ni proceda de buena gente”. Continuamente transformamos nuestros recuerdos, o los olvidamos. El caso más rotundo de lo que comento, lo tenemos en las experiencias traumáticas que pueden hacer que alguien incluso pierda la memoria ya que la experiencia es tan dolorosa que la mente para sobrevivir la borra. Por el contrario, toda experiencia feliz activa infinidad de procesos biológicos, que mejoran nuestro sistema inmunológico etc.

Desde el punto de vista de la práctica, el objetivo principal de los ejercicios es precisamente ese: disfrutar y aprender a saborear los movimientos como una experiencia profunda de gozo y satisfacción en sí mismo.

Como propuesta concreta para la experimentación de lo que acabo de comentar, os propongo que realicéis cualquier ejercicio de flexibilidad que conozcáis, de forma calmada y relajada, sin forzar o marcar un objetivo; tan solo respirar suavemente y disfrutar del diálogo profundo y dulce con nuestra naturaleza interna.

Llegados a este punto, me gustaría aclarar una diferencia de concepto que para mí es muy importante: Con frecuencia se define a la flexibilidad como a la suma entre la movilidad articular, es decir al espacio u holgura entre articulaciones, y la elasticidad, es decir a la capacidad de elongación de los músculos y ligamentos. Pero la flexibilidad no solo es una suma; es un estado interno capaz de reconocer las informaciones, de generar diferencias y de encontrar soluciones eficientes, pero por encima de todo es el estado primigenio de todo ser vivo. La forma más simple de conectar con ese estado, es imaginarnos como seres unicelulares; de esta forma es más fácil entrar en un diálogo lleno de aceptación hacia nuestro ser. Cuando pasamos del antagonismo a la aceptación, las tensiones se diluyen, la energía fluye y la mente se expande; es en ese estado de comunicación profunda con la naturaleza original de nuestro ser, cuando aparece el gozo o la alegría de la Vida.

Aprender con el cuerpo

       Aprender con el cuerpo, es una actitud básica en la práctica y en la Vida. De hecho, podemos acumular toneladas de conocimientos teóricos, pero sin la experiencia de la práctica jamás brotará la Sabiduría.

       Al volver a establecer un diálogo intimo con nuestro cuerpo, podemos descubrir un mundo lleno de sensaciones e imágenes que nos conectan con la globalidad, y es de esta de donde procede el conocimiento.

       Los conceptos e ideas son un medio de orientación para la experimentación, pero es esta la que crea experiencia y les da vida.

       En oriente se representa al ser humano con un ideograma que representa a alguien erguido dando un paso. Esa es la actitud básica en la práctica, actuar y dar vida a nuestras ideas, caminar yendo más allá de las expectativas y los resultados. Existen diferentes expresiones antiguas que hacen referencia a esta actitud basada en la acción como “las acciones vienen antes que las palabras”. En el Budismo Zen, cuando alguien quiere entender a través del intelecto se le suele decir “No hagas nada; simplemente quédate sentado, la Iluminación no viene a través de las palabras”.

       Con esto, no deseo negar el valor de la información; es más, para mí tiene un valor incalculable, pero como herramienta. Por más que hable del agua, no me va a calmar la sed. Pero si me das información de donde la puedo encontrar, te lo agradezco, así podré ir y calmar mi sed.

       El objetivo principal de este trabajo es animaros a explorar y redescubrir nuestro cuerpo, con una actitud calmada, sensitiva y abierta; a gozar de ese diálogo intimo con nuestro ser, de forma sencilla y placentera.

            Para ello, lo primero es Escuchar a nuestro cuerpo. ¿A qué me refiero con esto? Si adoptamos una postura y nos relajamos, el cuerpo nos muestra las tensiones; y si en lugar de forzar e imponer nuestra mente consciente en busca de un logro como bajar o doblar más o tocar aquí o allí; respiramos tranquilamente, se producen pequeños movimientos que nos ayudan a desbloquear y liberar la tensión, aparecen direcciones agradables que al ser seguidas sensitivamente establecen un dialogo confortable y placentero que conecta la globalidad de mente y cuerpo.

       Lo segundo es activar la relación entre Consciencia y movimiento. Al ejecutar los movimientos como una secuencia de acciones; lo que implica en gran medida que sean inconscientes, la mente consciente solo dirige el principio y el final de los mismos, pero no ha de implicarse en todos los detalles, es más no tiene esa capacidad. La misma, brota de los procesos de experimentación que conforman nuestro inconsciente. Por ello, los movimientos han de repetirse para que los detalles se aprendan naturalmente y formen parte de nuestra propia naturaleza. Este proceso lo encontramos en el juego de todos los animales. Y la cuestión más importante es que este no se realiza con un fin en sí mismo, si no por el mero gozo. Parece una incongruencia que en la naturaleza donde la supervivencia es tan evidente, se desarrolle el juego como actividad educativa, pero es a través de este cómo se desarrollan las habilidades, es más, en su desarrollo, es frecuente que se pase al peligro; como por ejemplo, un mono que se monta en una rama demasiado débil, alguien que se cae al agua, etc. Ese peligro inesperado es también un proceso muy importante ya que da apertura al Caos, a lo impredecible, y eso hace que se desarrolle el Instinto. Todo este proceso forma parte de la experiencia del ser, y lo que permite el desarrollo de nuevas habilidades.

       Otro dato interesante es que, dentro de todos los grupos animales, los mamíferos marinos son los que más juegan. La conclusión a la que llegan los investigadores es que el agua al hacer más liviano al cuerpo, produce menor sensación de esfuerzo y cansancio, por lo que el juego resulta más gratificante. Y curiosamente ese es el motivo por el que los adultos suelen reducirlo, ya que cuando se cansa un animal simplemente descansa. De lo que podemos deducir que quitar los esfuerzos innecesarios, sea una premisa importante para el desarrollo de los ejercicios, ya que solo con una actitud holgada, la Conciencia y el Movimiento pueden crear el estímulo necesario para nuestro desarrollo personal.

       Lo tercero es la relación entre imagen y movimiento. Un proceso que parece pasar inadvertido es el hecho que no podemos crear un movimiento si antes no tenemos una imagen; si preguntamos a una persona si somos sólidos, líquidos o gaseosos, la mayoría responderá que sólidos; pero en realidad somos un conjunto en el que la proporción del estado líquido es de más del 70%. Es más, si profundizamos aún más no somos más que la manifestación de diferentes estados de energía y en esencia la energía es Vacío. Por ello, partimos de la imagen del cuerpo como un ser orgánico vivo, capaz de crear diferencias desde el interior. Por ejemplo, cual es la diferencia entre una tabla y un árbol, la tabla y el árbol son madera, pero la tabla carece de la capacidad de crear esa diferencia, mientras que el árbol puede brotar. Por tanto, al realizar los ejercicios, podemos relajarnos y soltarnos, podemos cambiar nuestro estado interno, porque esa es una facultad de los seres vivos.

       Una imagen que frecuentemente utilizaba el Maestro Noguchi era la de visualizar el cuerpo como un saco lleno de agua en el que flotan una proporción pequeña de elementos sólidos (huesos, órganos, etc.).

       El Maestro Masunaga por su parte sugería visualizar el cuerpo como un globo; al inspirar, las líneas de tensión que aparecen reflejan los meridianos de energía que están siendo estimulados con la postura, y al espirar dejamos que la energía fluya suavemente por dichas líneas. La imagen general es la de un globo llenándose desde el centro para luego liberar toda la tensión al deshincharse.

       De igual forma, podemos aplicar la imagen de Si ji Gung (Chi kung de las cuatro estaciones), visualizando los órganos como esponjas que se dilatan al inspirar y se drenan al espirar, o se llenan de energía al inspirar y se renuevan al espirar.

       Las posibilidades son muchas y podemos jugar con ellas, e incluso combinarlas en el desarrollo del ejercicio.

       En esta ocasión os propongo dos ejercicios:

Primero:

  • Tenderos cómodamente y realizar varias respiraciones abdominales, sintiendo como todas las tensiones se diluyen hacia la tierra.
  • A continuación, comenzar a mover suavemente vuestro centro (tantien) dejando que ese movimiento se transmita por todo vuestro ser. Si notáis tensión en alguna parte, aumentar la transmisión del movimiento ondulante hacia esa parte.
  • Para finalizar, simplemente dejar que el movimiento se vaya sosegando y volver a la respiración abdominal.

Segundo:

  • Desde la posición erguida, imaginar el cuerpo como una marioneta y moveros libremente de forma suave, pero creando movimientos disociados para aumentar la consciencia de holgura en vuestras articulaciones.
  • Una vez que captamos y sentimos la sensación de espacio interior, llevamos la atención al bajo vientre (tantien) y dejamos que todos los movimientos se aúnen trazando círculos u ochos desde este.

Estas dos propuestas pueden parecer simples, pero las sensaciones que podemos captar pueden crear cambios muy interesantes, no solo de conceptos sino también de contenido. Buena práctica.

                                                           Eduardo Muñoz

                                                           Naturopata y profesor de Chi kung.

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