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Acerca del fervor y sus consecuencias

Acerca del fervor y sus consecuencias

¿Por qué las relaciones personales dentro de un grupo son tan complicadas y nos generan emociones encontradas, de alegría, entusiasmo y a la vez inseguridad, miedo, impotencia e insatisfacción? Quiero compartir contigo cuáles son algunos de los principios que favorecen la relación individuo-grupo y las relaciones personales en general, desde la perspectiva sistémica de las constelaciones familiares, para avanzar en la vida.
En estos días en los que los acontecimientos y atentados en Barcelona y en otras ciudades europeas, están de actualidad, encendiendo las más bajas pasiones, fui consciente en un pueblo de la ribera de Navarra en el que estuve, bastante repoblado de marroquíes, del enardecimiento, exaltación que generaba el tema de los atentados, el ambiente hostil, que se respiraba, similar a la confrontación de distintos bandos en una guerra civil.
Afortunadamente, también se han visto en los medios de comunicación, escenas, programas y comentarios, en pro del sentido común.
Quiero compartir cuál es la mirada de las constelaciones familiares, ante estos hechos en general entre distintos grupos humanos y hacia uno mismo.

Las raíces del fervor
¿Dónde se encuentran las raíces del fervor? Los más fervorosos son los niños, porque en su imaginación aún no conocen los límites; pero son fervorosos con amor, por eso su fervor, a pesar de ser ciego, es tierno. Cuando notan que sus padres llevan una carga pesada, quieren salvarlos.

Cuando un adulto se vuelve fervoroso, también su fervor tiene algo infantil y aún estando en otro nivel, vemos que también quiere salvar a otros. Su fervor está al servicio de un grupo, al que buscan dar prestigio y poder. Pero detrás actúa la imagen de los padres, sobre todo de la madre y en esa lealtad, actúa más allá de sus límites (Bert Hellinger).

El enfoque sistémico, considera a la persona, su modo de pensar, sentir y actuar, en relación con su grupo de referencia (el familiar es el primero y el más vinculante); luego vendrá la pertenencia a otros grupos a lo largo de la vida (escuela, pandilla, estudios, asociaciones, profesión…)

En el grupo familiar ya se asientan los pilares de lo que será la relación individuo-grupo. El sistema familiar nos posibilita la seguridad de formar parte de nuestra familia, grupo, autogestionarnos como mamíferos, salir adelante con éxito y no morir; por eso es tan importante para la persona el pertenecer (su vida depende de ello) y para el grupo que gracias a sus componentes, consigue abrirse paso; es una necesidad vital.

La Conciencia, charla magistral e inaudita que nos ofreció Bert Hellinger en el año 2000 en la antigua escuela de magisterio de Sevilla, es un saber instintivo que acompaña toda acción relacionada con otras personas, sobre:
– lo que es necesario para pertenecer.
– lo que debo a otro cuando he recibido algo de él y todavía no le he compensado a través  de mi propio dar, o cuando he dañado a otro o le he quitado algo y en compensación no estoy sufriendo de manera similar o si no he perdido algo a cambio
– lo que debo a un grupo para que pueda perdurar y actuar como grupo. Es decir, el saber sobre cuál debe ser mi aportación para la subsistencia y la evolución de un grupo.
(la verdad en movimiento, Bert Hellinger)

El doble filo de la pertenencia
Dicho de forma genérica, en una determinada pandilla de adolescentes, se espera del joven que sea más o menos “friki” para ser aceptado y en una familia de delincuentes también.
Todo esto lo percibimos a través de la sensación de culpa y de inocencia, o dicho de otro modo de la mala conciencia (si nos planteamos cambiar algo en ese grupo que nos parece inadecuado) y buena/tranquila conciencia (cesa la culpa, nos sentimos inocentes y adaptados a lo que se espera) que nos indican si estamos en equilibrio con los principios de intercambio requeridos para poder pertenecer.

Todo grupo tiene aciertos y errores en su modo de pensar-sentir-actuar y necesita renovarse. Cuando un individuo intenta hacerlo dentro de su grupo, corre el riesgo de ser considerado “persona non grata” que cuestiona y pone en peligro  la seguridad de este grupo, pudiendo ser “excluído” por ello.
Igualmente ocurre entre dos grupos, cada uno con su sistema de creencias, valores, logros..
con su propia conciencia. Cuando un grupo entra en contacto con otro grupo, se va a sentir cuestionado también por el modo de pensar-sentir-actuar diferente, que no entiende y amenaza su integridad. Así se puede generar el conflicto y el miedo a perder la pertenencia radicaliza las posturas, a veces con el consentimiento de las personas en particular que han hecho una gran renuncia individual para integrarse.

La diferencia nos aporta y completa
La realidad es que a veces el otro grupo, la otra persona en una pareja o relación, tiene la clave para que yo, nosotros, podamos renovarnos y avanzar en la vida; y viceversa.
La diferencia nos aporta y completa.

Ningún grupo, ningún ser humano lo tiene todo, al menos “actualizado”, sí en su potencial y por eso  puede reconocer la diferencia y hacerla suya.
Esto requiere abrirse a lo nuevo, ser flexibles, vencer el sentimiento de culpa que nos genera el renunciar a “lo conocido y esperado”, ”a  nuestro grupo”, a vencer el miedo a ser “mal mirados” y “a estar solos”.

El fervor a los posicionamientos de la conciencia de cada uno, nos hace más rígidos, estanca el conflicto y lo perpetúa; pero como dice Bert Hellinger, todo sirve y todo apunta a lo que necesitamos aprender para cambiar. El fervor está incluido, es el síntoma que nos habla acerca de la enfermedad.
Si miramos más allá de nuestras respectivas conciencias al sentido de pertenencia como “género humano”, encontraremos más cosas que nos unen, que las que nos separan.

Los órdenes del amor
AYUDA tener en cuenta cuáles son los principios de los sistemas humanos (Ordenes del Amor) que tratan de reducir el desorden de los sistemas, restablecer el equilibrio y favorecer que cada persona encuentre el lugar que le permita desarrollar su destino.
Estos principios comienzan con el Sistema Familiar y podrán ser extrapolados a otros sistemas (sociales, culturales, religiosos, organizacionales….) desde los que poder entender dinámicas de violencia de género, de salud y enfermedad, migración, conflictos religiosos, políticos, empresariales…y podrán ser aplicados a la vez, a la propia persona, los conflictos consigo misma y con las relaciones y circunstancias que le rodean.
                           
Piedad Díez López   
Psicopedagoga, Terapeuta Sistémica
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www.constelacionesfamiliaresygestalt.com

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