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Cuentos para el Alma

En esta sección queremos compartir todos esos cuentos, esas historias, esas anécdotas, todo aquello que llega a nuestro Niño Interior y le hace recordar quién ES. Estos cuentos existen desde siempre, en todas las culturas; y algo curioso: los personajes se repiten en todas ellas.

Estas narraciones han acompañado y estarán con el Ser Humano mientras éste exista. Es la forma con la que el Universo nos enseña a todos. No importa el nivel cultura, si se sabe o no escribir, si se sabe o no leer; en el poblado más interior del Amazona se cuentan historias, en las montañas más alta, en los pueblos del Tibet se cuentan historias, en el desierto del Sahara se cuenta historias, en los fríos hielos del polo se cuentan historias. Porque lo Verdadero está en el Corazón y allí donde haya Vida éste habla.

Si tu Corazón quiere Compartir una de estas historias, no lo dudes, enviasnola y la haremos, desde estas páginas, llegar a todos.

Cada uno con su Destino

Un samurái, conocido por todos por su nobleza y honestidad, fue a visitar a un monje zen en busca de consejos. En cuanto entró en el templo donde el maestro rezaba, se sintió inferior, y concluyó que, a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había ni tan siquiera acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él. -¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior? -le preguntó, no bien el monje hubo acabado de rezar-. Ya me enfrenté muchas veces con la muerte, defendí a los más débiles,…

El árbol que no sabía quién era

Había una vez, en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín, y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

La Sabia Voz del Silencio

  El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio.   Siguiendo la doctrina del Buda, ponía especial énfasis en captar la      transitoriedad de todos los fenómenos, así como de aquietarse, retirarse de los pensamientos y, en meditación profunda, percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada. Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.

Pleito a la Luz

He aquí que un día la oscuridad se percató de que la luz cada vez le estaba robando mayor espacio y decidió entonces ponerle un pleito. Tiempo después, llegó el día marcado para el juicio. La luz se personó en la sala antes de que lo hiciera la oscuridad. Llegaron los respectivos abogados y el juez. Transcurrió el tiempo, pero la oscuridad no se presentaba. Todos esperaron pacientemente, pero la oscuridad no aparecía. Finalmente, harto el juez y constatando que la parte demandante no acudía, falló a favor de la luz. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo era posible que la oscuridad…

La Luz del ciego

Hace cientos de años en una ciudad de Oriente, un anciano caminaba de noche por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. En cierto momento, un hombre giró una esquina y tropezó abruptamente con el anciano. El hombre se puso a gritarle con malos modos: -¡Vigila viejo, mira por donde vas!

Amor es Libertad

 Una vez un reconocido guerrero indígena y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron profundamente y habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu. Pero antes de formalizar el casamiento, fueron a ver al anciano de la tribu, un hombre muy respetado, que tenía palabras de sabiduría para ellos. El sabio, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes, y que no había ninguna razón para que alguien se opusiera a su casamiento. Entonces ellos le dijeron que querían hacer algo que les diera la fórmula…

Había una vez una pequeña alma que dijo a Dios

HABIA UNA VEZ UNA PEQUEÑA ALMA QUE DIJO A DIOS: ¡Ya se quien soy! Y Dios le contestó:¡Maravilloso! ¿Quién eres? La pequeña alma contestó a toda voz: ¡Soy la luz! Dios sonrió ampliamente: Así es —exclamó. Tú eres la Luz. La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender. ¡Hurra! ¡Esto es fantástico!. Pero poco después ya no le bastó con saber quien era. Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era.

El llanto del desierto

En cuanto llegó a Marrakech, el misionero decidió que todas las mañanas daría un paseo por el desierto que comenzaba tras los límites de la ciudad. En su primera caminata, vio a un hombre estirado sobre la arena, con la mano acariciando el suelo y el oído pegado a tierra. "Es un loco", pensó. Pero la escena se repitió todos los días, por lo que, pasado un mes, intrigado por aquella conducta extraña, resolvió dirigirse a él. Con mucha dificultad, ya que aún no hablaba árabe con fluidez, se arrodilló a su lado y le preguntó:

El Secreto para Ser Feliz

Hace muchísmos años vivía en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacia ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que, por eso, se consideraba el hombre mas feliz del mundo. Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras mas lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz.

Compartir nuestra Luz

Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia: - "Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó". Uno de los discípulos pregunto a Hu-Song: -…

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