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Agua, jardinería y lenguaje vegetal

Agua, jardinería y lenguaje vegetal

El agua es la sustancia que más abunda en la Tierra. El 97% la encontramos en los mares y océanos. El resto, el 3% es agua dulce pero una parte permanece helada en casquetes y glaciales.

El agua mana de fuentes y recorre ríos pero recorre también nuestros cuerpos, se evapora y se transporta por el aire, se solidifica y se vuelve a licuar, en agua, en vino, en sangre, en savia. El agua es vida, eterna e indestructible y por tanto es portadora de información.

Las altas temperaturas de esta época hacen que las plantas sufran la falta de agua por el aumento de la transpiración vegetal. Este fenómeno consiste en la “pérdida” de humedad en forma de vapor por la parte aérea de la planta a través de unos pequeños poros de las hojas llamados estomas. Con esta acción, la planta refresca sus hojas del mismo modo que el ser humano regula su temperatura con el sudor, pero también transporta a través de todo su sistema los nutrientes desde las raíces y toda la información que la planta quiere transmitir. El vapor devuelto transporta información en forma de elementos químicos disueltos. No olvidemos que la química es el lenguaje de las plantas. Y este, es un lenguaje universal. Este mecanismo les sirve para avisar a sus vecinas, comunicarse y ponerse alerta ante posibles peligros. Por poner un ejemplo, en primavera las plantas generan una cantidad mayor de sustancias volátiles, a través del vapor de agua, para protegerse de posibles plagas. Si podásemos una planta emulando el ataque de los insectos su reacción química defensiva sería similar a si verdaderamente estuviese recibiendo un ataque y gracias al fenómeno de la transpiración: las plantas vecinas automáticamente reaccionarían como si también fueran atacadas. Quien diga que las plantas no oyen, es que no escucha…

El 10% de la humedad de nuestra atmósfera proviene de la transpiración de las plantas. Las plantas consumen agua pero mayoritariamente también la producen. De hecho son las plantas las que producen lluvia y no al revés. Son los bosques los que generan lluvia. ¿Quieres cambiar el clima? plantemos.

Si tenemos la terraza o el balcón orientado al norte, nuestras plantas solamente recibirán algo de luz indirecta en el verano y nada en el invierno. En esta orientación nuestras plantas sufrirán bajas temperaturas y humedad alta en el invierno y todo lo contrario en el verano. El drenaje de nuestras macetas y jardineras ha de ser perfecto y eficiente al máximo ya que no se debe acumular agua, ni haber ningún tipo de encharcamiento. Esto, de producirse seria causa probable de enfermedades fúngicas y pudriciones en sus sistemas radiculares.

Podemos poner bajo macetas y jardineras platos y bandejas que acumulen el agua del riego para aumentar la humedad, muy necesaria para las especies idóneas para esta orientación. Esta misma agua además de aumentar la humedad relativa, será adsorbida por capilaridad a través de las raíces.

En orientación sur nuestras plantas recibirán muchas horas de luz solar durante todo el día y de manera directa prácticamente durante todo el año, siendo el verano especialmente problemático ya que el sol lo recibirán en las horas centrales del día. Si nos fuera posible, durante las horas centrales podríamos protegerlas con un toldo, persianas y/o alguna sombrilla auxiliar. Esta acción las librara de las quemaduras solares. Fundamental riegos periódicos alejados de las horas de máxima insolación.

Si nuestra orientación es el este, nuestras plantas tendrán mayoritariamente sol durante la mañana, mientras que el resto del día recibirán luz indirecta. Esta orientación es muy agradecida para cuestiones jardineras ya que nos permite una selección muy amplia de especies con necesidades de agua muy variadas. Conviene agrupar las mismas según sus necesidades específicas y adaptar el riego según la época del año.

Si la orientación es oeste nos sucede todo lo contrario: la luz indirecta da en nuestras plantas por la mañana y por la tarde el sol más directo. Al igual que en la orientación sur hemos de seleccionar especies muy resistentes a las horas centrales y por tanto las más duras del día como por ejemplo suculentas, cactáceas y algunas mediterráneas. Si es posible intentaremos proteger nuestras plantas con elementos parasoles y regar diariamente a primera o a última hora del día.

Si tenemos la posibilidad de instalar un sistema de riego automático con goteros graduables, se nos facilitará la tarea del correcto suministro de agua en tiempo y cantidad. Si esta opción es posible todas nuestras macetas de tamaño pequeño/medio se regaran en apenas 2/3 minutos.
Al principio daremos riegos a intervalos de días alternos y según se vaya incrementando la temperatura iremos añadiendo días para, en el cenit del verano: programar dos riegos diarios de 2/3 min. El primer riego lo realizaremos siempre a primera hora de la mañana y el segundo riego a partir de las 21h. Este segundo riego es el más importante ya que después del calor intenso nuestras plantas agradecerán la hidratación.

Si no disponemos de un punto de agua próximo y no es posible instalar el sistema de riego automático tendremos que ser constantes y dar los riegos manualmente siempre fuera de horas de máxima insolación. Podemos ayudarnos de complementos de aporte de agua como boquillas de cerámica que se acoplan a botellas de plástico de distintos tamaños. Este sistema libera la humedad muy lentamente a través de la boquilla cerámica reclamada por la propia planta. Hoy en día se sabe que las plantas “perciben” la vibración del agua por eso las raíces crecen en dirección a tuberías por las cuales circula el agua aunque esta esté perfectamente seca. También perciben la humedad a través de la porosa boquilla cerámica y la reclaman para sí mismas como un préstamo. Después la vuelven a liberar llena de mensajes.

Para ahorrar agua y minimizar la pérdida de la misma por transpiración, podemos incorporar otros elementos en nuestras macetas como por ejemplo: pequeños objetos, conchas marinas, rocas o piedras que nos haya gustado recoger en nuestros paseos. Estos elementos retendrán la humedad en la tierra de nuestras jardineras además de regular muy eficazmente la temperatura ya que bajo las piedrecitas no tendremos la misma temperatura, ni humedad que en la tierra desnuda. Aportaremos un toque personal a nuestras macetas que nuestras plantas entenderán perfectamente.

Tamara Velasco García
Jardinera ecológica
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www.azuljardines.com

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