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Equilibrio

...Y si te quitaran de golpe el “orgullo” y te convirtieras en una persona “humilde”, ¿qué crees que ocurriría?... Tendrías la suficiente humildad como para ser capaz de aprender de todos y de todo, pero también suficiente como para seguir al primero que apareciera en tu camino. Te convertirías en un “seguidor de hombres”. No, herman@, no se trata de eso, tú eres un habitante del Universo con todas las cosas que ello implica, y una de ellas es seguir tu propio camino, que puede ser más o menos parecido al de otros, pero nunca será igual. Tu camino se irá formando con el equilibrio entre tu mente y tu corazón, entre el Ser y el Saber, entre lo que Eres y lo que Tienes.


Debes buscar el equilibrio. Utiliza las armas que la naturaleza pone a tu alcance. Algunas de esas armas están tan cerca de nosotros que no las vemos. Muchas de esas armas están en nuestro propio interior, y no me refiero al Ser Interno, ni a la Conciencia, ni a ningún dios oculto en nuestro interior, y no porque esas cosas no existan, EXISTEN, están en tu interior y forman una sola cosa, no importa como lo llames, pero no es un arma, sino el guerrero que tiene que utilizarlas cuando tú estés dispuesto a entregárselas. No se las niegues.

¿No has pensado nunca en tu ego, en tus propios defectos y errores, como armas para combatir y eliminar esos mismos defectos y errores?... ¿No?... Quizás por eso no conseguimos lo que buscamos. Quizás por eso no avanzamos lo que deberíamos. Quizás..., pero sólo eso, quizás.

Camina con los dos pies. “Cándidos como la paloma, pero astutos como la serpiente”, ¿recuerdas? Debes aprender a equilibrar la balanza de los defectos y las virtudes. Si tratas de eliminar de golpe los defectos, la balanza se inclinará de pronto hacia las virtudes, y eso producirá un desequilibrio. En este camino los desequilibrios no son buenos, sean cuales sean. Éste es un camino de armonía, de equilibrio. Utiliza tus defectos, pero ojo, utilízalos para el bien, para tu propio crecimiento interno.

Un árbol puede hundir sus raíces en el estiércol, en la basura, utilizarla como el mejor abono para su crecimiento y “transmutar” esa basura en los mas sabrosos frutos y vistosas flores. ¿Qué te hace pensar que el árbol interno de la sabiduría no puede hacer lo mismo? No le niegues el abono a tu árbol, no le niegues el crecimiento. Los códigos morales de la mente que te impiden hacer uso de esa “basura” que todos llevamos en nuestra psiquis, pueden ser muy bonitos, hasta muy “morales”, si quieres… pero no sirven par hacer crecer tu árbol. Los defectos y errores que cargamos en nuestro interior, quizás no sean tan bonitos ni “huelan” tan bien, pero harán que tu árbol crezca y dé frutos.

En tu interior están el árbol y el abono. De ti depende. Entiende bien lo que te digo: Los defectos son “armas” que puedes utilizar, pero un arma puede servirte para defenderte o para asesinar. Hasta ahora, esos defectos, los has usado generalmente para hacer y hacerte daño. Ya es hora de usarlos para hacer el bien. No trates de eliminarlos de golpe. No puedes pretender sembrar una semilla y que al día siguiente sea un árbol que dé frutos. Y tampoco pretendas hacerte el “humilde” y te niegues a aceptar que la semilla que plantaste está creciendo. Si hasta la reina de las flores tiene espinas, ¿acaso pretendemos convertirnos en rosas ignorando las espinas? Las espinas forman parte de las rosas y aunque las cojas y te pinches, no por ello dejará de regalarte su perfume.

Humildad-Orgullo, ¿entiendes ese equilibrio? ¿Entiendes cómo utilizar los defectos para crecer? Debes tener el grado de humildad suficiente como para ser capaz de aprender de todos y de todo. Debes tener el grado de orgullo suficiente como para no seguir a ningún “Maestro” y hacer tu propio camino. Debes tener el grado de paciencia suficiente como para no desesperar en tus caídas, pero a falta de voluntad, debes tener el grado de “ira” suficiente como para levantarte y seguir adelante. Ten el grado de altruismo suficiente como para ser capaz de darlo todo, pues nada te pertenece, pero ten el “apego” necesario, la “codicia” justa para no permitir que te quiten tus experiencias ni tu libertad, pues sin ellas estarás perdid@.

La sabiduría no se alcanza por el hecho de eliminar unos determinados defectos, sino por el trabajo que tienes que hacer para eliminarlos. Para entendernos, lo podemos comparar con hacer el Camino de Santiago y decir que la “sabiduría” no se alcanza por llegar a Santiago, sino por el camino que tuvimos que hacer para llegar hasta allí y las vivencias que en ese camino tuvimos. Busca el equilibrio.

La vida, tu vida, no está ni en el momento que naciste ni en el momento en que mueras. La vida, tu vida, se desarrolla en un perfecto equilibrio entre esos dos puntos, entre esos dos momentos, que es donde tienes que conseguirlo todo. De nosotros depende hacer de nuestra vida una Obra de Arte, de nosotros depende hacer que nuestra vida haya valido la pena de ser vivida. Busca el equilibrio y la armonía entre nacimiento y muerte, entre virtudes y defectos.

Si alguien con una varita mágica te quitara de pronto todos los defectos, ¿crees que alcanzarías la iluminación?

Imagínate que eres una gran parcela de tierra y que sólo un pequeño rincón de ese terreno, que eres tú, está sembrado de flores, y el resto son pastos y malas hierbas que debes eliminar. Si alguien hiciera desaparecer las malas hierbas o prendiera fuego al pasto para dejar limpio el terreno, ¿que ocurriría?... Seguirías teniendo sólo un pequeño rincón con flores y donde había malas hierbas ahora no habría NADA. No habría malas hierbas pero tampoco flores. Puedes pensar que ahora todo es más fácil; después de todo, el trabajo duro ya está hecho, ahora sólo tienes que plantar las flores. ¿Y que harás cuando vuelvan a aparecer las malas hierbas?, porque tú no tienes experiencia en eso, tú sólo sabes plantar flores… ¿?... Tus flores están condenadas al fracaso.

No se trata sólo de plantar flores, sino de trabajar la tierra. Tendrás que voltearla una y mil veces con el azadón del sentido común, regarla con el agua de la humildad y, de vez en cuando, pasarle el arado de la auto-critica para evitar que las malas hierbas vuelvan a tomar fuerza. Y no te olvides de plantar una flor en cada trozo que vaya quedando limpio para que el jardín crezca, porque tampoco se trata de quitar sólo las malas hierbas y olvidarte de las flores… busca el equilibrio... en todo lo que hagas.

El equilibrio entre el bien y el mal es uno de los más difíciles de conseguir. La flor que nacerá como producto del equilibrio entre el bien y el mal es maravillosa, es mágica. Pero antes de que nazca esa flor tienes que limpiar el terreno de malas hierbas, y en el “terreno” del bien y el mal las malas hierbas tienen forma de “códigos morales”. Ésas son las más difíciles de eliminar porque sus raíces son fuertes y muy profundas (y tú lo sabes).

Y si tu jardín, de pronto, se viera invadido por una plaga de gusanos y te vieras obligado a combatirlos hasta eliminar el último gusano, ¿qué harías? ¿Pensarías que haces el bien porque salvas la vida a las flores? ¿Pensarías que haces el mal porque quitas la vida a los gusanos? Después de todo, la vida que tiene un gusano es la misma que tiene una flor, la misma que yo tengo, la misma que tú tienes.

¿Sabes lo que yo creo que harías? Creo que no te complicarías haciéndote preguntas y harías lo que debes: eliminar la plaga. Ése es el secreto, ésa es la llave que abre todas las puertas; el equilibrio entre hacer el bien y hacer el mal es… HACER LO QUE DEBES HACER.

Y aquí es donde entran a tomar parte las malas hierbas y tu trabajo de limpieza. Con toda seguridad, “hacer lo que debes” será hacer el bien para unos y el mal para otros, depende de los distintos códigos de moral de cada cual. Pero cuidado, no conviertas el hacer lo que debes en una excusa para defender cualquier cosa que hagas. No te equivoques. No puedes pasarte la vida sobre una sola pierna. Si quieres caminar tendrás que usar las dos. Pero no utilices la excusa de que tienes pies para ir dando patadas a quien te parezca. Cuando adelantes el pie derecho te acosarán los que sólo usan el izquierdo, los que luchan por conseguir “poder”, los “malos” de la película. Cuando adelantes el pie izquierdo te acosarán los que sólo utilizan el derecho, los que luchan por conseguir “amor”, los “buenos” de la película.

Y tú sólo estarás caminando. Y en vez de luchar entre el rojo del infierno y el azul del cielo, habrás unido los dos y, sin pretenderlo, habrás formado el violeta. Los que buscan el rojo, sólo consiguen el rojo. Los que buscan el azul, sólo consiguen el azul. Los que buscan el equilibrio, sin pretender ningún color, se encuentran con tres: Rojo+Azul=Violeta. 1+1=3. Curioso, ¿Verdad?


Shim At Tanor


 

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