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Jan Rose Kasmir

Jan Rose Kasmir es una mujer cuyo nombre es casi desconocido, si bien su imagen como pacifista ha dado la vuelta al mundo, convirtiéndose en un icono del pacifismo, en casi un símbolo del inconsciente colectivo de la humanidad frente a la guerra y la violencia.

Durante 30 años, su nombre permaneció en el anonimato, hasta que una periodista francesa llevó a cabo una investigación hasta localizarla. Su nombre, al fin, Jan Rose Kasmir.


Y la imagen que la ha hecho pasar a la historia del siglo XX, la tomó el fotógrafo francés de la Agencia Magnum, Marc Riboud, durante LA MARCHA SOBRE EL PENTÁGONO de 1967, en Washington, la primera gran manifestación pacifista de la historia, en la que se pedía el cese de la guerra de Vietnam y la vuelta a casa de las tropas norteamericanas.

La imagen de Jan Rose Kasmir quedó para siempre en la historia.

Entonces, tenía sólo 17 años. Pero, en el año 2003, casi cuarenta años después, durante las manifestaciones contra la Guerra de Irak, Marc Riboud siguió a Jan Rose Kasmir a Londres, donde la antigua hippy volvería a reivindicar sus ideales pacifistas, esta vez en una de las manifestaciones pacifistas más grandes de la historia, con alrededor de dos millones de manifestantes.

P.: Quizás pueda llevarnos en la imaginación hasta el momento de aquellas fotos, hasta octubre de 1967. Estamos en Washington, y hay alrededor de 100.000 personas dirigiéndose hacia el Pentágono. ¿De qué va todo esto?

J.R.K.: Bueno, creo que algo que habría que aclarar primero es que en aquellos días no existía Internet, de modo que cualquier persona como yo podía sentirse bastante aislada. Lo cierto es que yo no sabía que había muchísimas personas en todo el mundo que compartían mis ideas y mis sentimientos. Yo tenía la sensación de que sería siempre una especie de marginada. Yo era una hippy…

Cuando llegué aquel día, tras tomar un autobús hasta el centro de la ciudad, me quedé totalmente impactada, me sentí abrumada por la normalidad de las personas que me encontré allí. No había sólo hippys y tipos raros; había una abrumadora mayoría de sacerdotes, monjas, madres con carritos de bebé,… Era asombroso…

P.: En una de aquellas famosas fotos suyas, está ahí de pie, con una flor en la mano, mirando compasivamente a los soldados, mientras ellos le amenazan con sus bayonetas. ¿Qué estaba pasando por su cabeza en aquel momento, y qué cree que pasaba por la cabeza de ellos?

J.R.K.: Bueno, he tenido ocasión de conocer con el tiempo lo que percibió Marc Riboud, que era el fotógrafo; y según él, aquellos chicos estaban temblando por lo que pudiera ocurrir. Aquello fue antes de la matanza de la Universidad de Kent, fue antes de que hubiera muerto ningún estudiante durante el transcurso de una manifestación, por lo que el miedo era común en ambos lados.

P.: Sí, hay una cita de Marc Riboud, según la cual, los soldados tenían más miedo de usted que usted de ellos.

J.R.K.: …Yo no pensaba tanto en lo que estaba haciendo, como en el hecho de que estaba allí levantando la voz por aquello en lo que creía de un modo tan apasionado. En realidad, en aquellos tiempos yo pensaba que podía salvar al mundo, y eso era lo que decía. Hay algunas fotos más de aquellos momentos… hay una en la que tengo los brazos en cruz… me sentía como si me estuvieran crucificando. Marc captó el momento exacto para hacer aquella foto pues, en aquel instante, todo lo que nos separaba a aquellos chicos y a mí -aquellos chicos con sus uniformes militares-, se desvaneció por completo. En aquel instante, aquellos muchachos se humanizaron completamente para mí.

Antes de aquel instante, ellos formaban parte de la retórica, eran una máquina de guerra, estábamos completamente separados, estaban al otro lado, eran el enemigo, los asesinos, los que mataban niños en Vietnam… y, de pronto, emergió la verdad de todo aquello, de que en realidad todos éramos Uno; y, posteriormente, he tenido ocasión de pensar mejor en todo esto y de comprender que, en algún nivel, debí darme cuenta de que ellos eran tan víctimas de todo aquello como cualquier otra persona. Ellos eran las marionetas de los poderosos, las marionetas de la guerra; y supongo que un mes más tarde debieron de enviarlos a Vietnam. Nunca pude enterarme bien de aquello, pero oí decir que un mes después los desplegaron en Vietnam. Se me rompe el corazón.

P.: Como sabrá, Robert MacNamara, Secretario de Defensa de los Estados Unidos en aquella época, murió el año pasado. En una cita suya, él dijo esto (él fue el que encabezó la guerra contra Vietnam): «Estábamos equivocados. Creo que a las generaciones futuras les debemos el esfuerzo por aprender las lecciones de aquello, para no volver a cometer los mismo errores de nuevo».

J.R.K.: Si eso fuera verdad… Cuando escuché eso, la guerra de Irak era inminente. El motivo por el cual fui a Londres para protestar fue porque ahí estaba de nuevo, ahí estaba Vietnam otra vez. Desgraciadamente, no creo que hayamos aprendido demasiado… Si no tuvieran esas guerras, para hacer aviones y bombas, no podrían existir, irían a la quiebra; por eso, tienen que mantener todos esos incendios en marcha. Afganistán… y luego habrá otro frente, y luego otro… es algo que puede dar lugar a grandes negocios, y ése es uno de los motivos por los cuales la gente se va a mostrar muy proactiva con estas grandes empresas que están dirigiéndolo todo; y es una vergüenza, pero son ellos quienes dirigen nuestra política… por completo.

P.:¿Y qué podemos hacer ante esta situación? ¿Qué pueden hacer las personas que le están leyendo en este momento, cuando las grandes empresas sólo piensan en hacer más dinero?

J.R.K.: Creo que lo primero que se puede hacer, y lo más importante, es ser una buena persona y afectar positivamente a la gente que te rodea. Si la gente va por ahí enfadada, no van a poder responder de forma consciente antes las diversas situaciones.

Será bueno hacer todo lo que podamos por generar un entorno positivo a nuestro alrededor, sea conduciendo tu automóvil con buenas y corteses maneras, sea mostrándose amable con un vendedor o con cualquier persona que se ponga en contacto contigo. Es extremadamente importante que seamos positivos y cariñosos.

P.: ¿Cuánto tiempo cree que nos va a conceder aún la Tierra?

J.R.K.: El único tiempo que tenemos es el Ahora. Justo el Ahora es el único momento que tenemos, y es el único momento que tenemos para actuar, lo mismo que la idea de intentar proyectar hacia el futuro y todo lo demás. Lo único que necesitamos saber es que justo en este instante es la eternidad. De hecho, Janis Joplin decía que «la única eternidad que tenemos es el ahora». Si reconocemos que justo ahora es lo que cuenta y justo ahora es todo cuanto existe, podremos dar lo mejor de nosotros mismos justo ahora.

 

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