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La Electrosensibilidad desde el punto de vista médico
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La Electrosensibilidad desde el punto de vista médico

Dr. José Manuel Gómez Morillo

Introducción

En el presente artículo se trata de exponer, de forma sencilla y desde el punto de vista médico, qué se entiende por electrosensibilidad, como interactúa con las estructuras orgánicas del cuerpo humano, su diagnóstico y tratamiento. En primer lugar es necesario destacar que con el término electrosensibilidad se hace referencia a la intolerancia que sufren las personas por su exposición a los campos electromagnéticos (CEM).

En el presente artículo se trata de exponer, de forma sencilla y desde el punto de vista médico, qué se entiende por electrosensibilidad, como interactúa con las estructuras orgánicas del cuerpo humano, su diagnóstico y tratamiento. En primer lugar es necesario destacar que con el término electrosensibilidad se hace referencia a la intolerancia que sufren las personas por su exposición a los campos electromagnéticos (CEM). Los CEM son todos los dispositivos inalámbricos y todos los campos magnéticos que se producen en cualquier hogar (cocinas de inducción, estufas eléctricas, secador de pelo, teléfonos inalámbricos, samrtphones, etc), así como redes eléctricas, antenas de telefonías, redes Curry, Hartmann, fallas del terreno, cavidades profundas, etc. Se parte pues de una premisa y es que sólo las personas electrosensibles sufrirán los efectos de estas radiaciones y, por lo tanto, ello quiere decir que hay otras que se pueden considerar “electroresistentes”, esto es, que no se ven afectadas por este tipo de emisiones electromagnéticas. Así pues, este artículo se refiere a aquellas personas que son vulnerables a los campos electromagnéticos e inciden en su salud, por lo que se consideran que son “electrosensibles”.

Diagnóstico de la Electrosensibilidad

Una de las cuestiones principales es saber cómo se puede determinar que alguien es electrosensible. Pues bien, actualmente existen varias vías para comprobarlo. Por un lado, en el campo de la kiniesología existen mecanismos para constatar el grado de vulnerabilidad de las personas a los CEM. Otra forma de diagnosticarlo la ofrece el Colegio de Medicos austriaco que lleva muchos años investigando este fenómeno (de hecho es pionero con la denominación de “geopatologia”), el cual dispone de una batería de análisis bioquímicos importantes, a través de los cuales realiza el diagnóstico de electrosensibilidad. Una metodología parecida a ésta realiza el Hospital del Valle de D´Hebrón, de Barcelona. Otra vía de diagnóstico de la electrosensibiliad es a través del Dermatrón de Voll. Reinhold Voll fue un doctor alemán que, además de ser médico, estudió Medicina Tradicional China y logró idear un aparato para diagnosticar y tratar pacientes, por lo que es el padre de la Electroacupuntura. Este método se desarrolló en los años 70 del siglo pasado, siendo su precursora la radiestesista y colaboradora del Dr. Reinhold Voll, Käthe Bechler, la cual estaba tratando a personas que tenían patologías producidas por la tierra (geopatologías). Ella, como radiestesista, buscaba en las casas de sus pacientes los lugares cruzados por corrientes de agua o cruces de líneas Curry o Hartmann de tal modo que podía prevenirlos indicándoles que evitaran los puntos conflictivos que afectaban a su salud. Para comprobar cuáles eran los efectos patológicos que podían producir algunas de estas fallas geológicas, decidieron emplear el Dermatrón del Dr. Voll. Mediante dicho método se pueden medir las corrientes que atraviesan el cuerpo humano (se basa en el conocimiento de la medicina tradicional china) y de esta manera averiguar qué sistema orgánico está sufriendo este desequilibrio energético, que a la larga puede provocar un fallo de este sistema y, por lo tanto, la aparición de una enfermedad. Así pues, con el Dermatrón de Voll (o cualquier otro instrumento basado en la teoría del Dr. Voll) se puede realizar el diagnóstico de la electrosensibilidad, y es el que utilizo en mi práctica médica ya que posibilita un mecanismo de diagnóstico más físico y menos subjetivo que los métodos tradicionales utilizados en acupuntura, valorando la energía que circula por los distintos meridianos.

Este método de diagnóstico consta de las siguientes fases:

1. Se realiza la medición eléctrica de la impedancia (Z) de los meridianos de acupuntura y los que estableció el Dr. Voll, mediante un par de electrodos, uno pasivo y otro explorador activo.

2. Esta medición es traducida a corriente y se puede leer en un microamperímetro (μA) graduado en una escala de 0 a 100 μA.

3. La interpretación de esta lectura, permite sacar conclusiones sobre el estado bioenergético de los meridianos, y por tanto, de los órganos, tejidos, secciones anatómicas y funcionales relacionadas con los meridianos y sus trayectorias.

A través de esta metodología, el Dr. Voll llegó a la conclusión de que la enfermedad pasa por tres estadios:

1) Un estadio de desequilibrio energético

2) Un estadio de alteraciones funcionales

3) Un estadio de alteración orgánica

Es decir, a una enfermedad le antecede un desequilibrio de los potenciales eléctricos y su detección supone un verdadero diagnóstico precoz, ya que en este estadio no hay todavía alteraciones bioquímicas, ni mucho menos orgánicas.

Cuando este desequilibrio energético se mantiene en el tiempo, pueden aparecer modificaciones bioquímicas que provoquen alteraciones funcionales. Y, si este desequilibrio perdura aún más en el tiempo, pueden manifestarse incluso lesiones orgánicas. Así pues, una de las grandes ventajas de este método diagnóstico es que mediante su sistema de medición se detecta, en primer lugar, un desequilibrio a nivel energético, previo a que se produzcan alteraciones funcionales u orgánicas.

Ahora bien, este sistema de diagnóstico no fue diseñado para diagnosticar la electrosensibilidad, por lo que carece de un protocolo que permita su aplicación mediante unos parámetros determinados. Por tanto, para diagnosticar la electrosensibilidad, se hace necesario conjugar estos conocimientos previos con la experiencia diaria en la clínica, durante muchos años, y esto es lo que me ha permitido disponer de una metodología de diagnóstico sistemática propia. Debido a ello, decido compartir mi experiencia clínica.

Es en el año 1997 cuando realizo una primera hipótesis de que uno de mis pacientes podía padecer una geopatología. Ello me incitó a investigar al respecto y desde entonces he podido diagnosticar y tratar a muchos pacientes con electrosensibilidad. Y hoy día dispongo de un bagaje lo suficientemente amplio como para desarrollar una metodología contrastada y eficaz.


¿Cuándo se manifiesta la electrosensibilidad?

Al referirnos al tiempo de manifestación de los síntomas se nos abre un abanico amplísimo, ya que la persona electrosensible, en su interacción con todos los elementos que producen CEM empieza a “impregnarse”, es decir, su organismo va afectándose de estas interferencias de una forma progresiva, de tal modo que ello lo va desequilibrando, hasta llegar a un nivel de saturación donde su equilibrio homeostático se rompe y es entonces cuando aparecen los síntomas.

Por tanto, el tiempo que se tarda entre la exposición a los CEM y la aparición de los primeros síntomas no puede determinarse, pues tiene un carácter individual. He conocido pacientes que han tardado escasos meses en desarrollar una patología y, en cambio, otros han necesitado años. También es verdad que es posible que los CEM sean acumulativos, pues hoy día es muy normal que un individuo esté sometido a varios CEM al mismo tiempo, lo que podrá acelerar el proceso de impregnación. Del mismo modo que la potencia de los CEM también influye, pues a mayor potencia más rápido se desarrollará el proceso de impregnación.


Características de las enfermedades que pueden presentar los pacientes electrosensibles

Puesto que son múltiples y diversas las manifestaciones patológicas que se pueden presentar en las personas afectadas por la electrosensibilidad, haremos constar tan solo unas consideraciones acerca de las mismas:

1. La electrosensibilidad en su manifestación clínica puede presentarse bajo la forma de cualquier patología, puesto que es multisistémica y multidiversa.

2. Es evolutiva, ni siquiera en un mismo paciente se manifiesta en un solo aspecto, sino que puede tener primero una presentación patológica, que deriva a otra, e incluso a otra, de manera sucesiva.

3. No hay generalidades y se puede manifestar de diversas formas, si un paciente presenta bronquitis de repetición o crónica, puede recaer de la misma manera o bien pasar a otro cuadro. En este caso, por ejemplo he comprobado que puede pasar a un cuadro dermatológico.

4. Una característica muy común es su cronicidad, ya que no suele responder favorablemente a cualquier tratamiento, o bien no responde. Ello es debido a que la impregnación de los CEM produce bloqueo y, por tanto, no permite la actuación de los medicamentos, sean de la índole que sean.

5. No respeta edades, afecta por igual al bebé de tres meses que a personas de 90 años y por su puesto a todas las edades comprendidas entre ellas. Aunque lógicamente el cuadro patológico será diferente según la edad.

6. La electrosensibilidad es un fenómeno dinámico, que evoluciona a la par que proliferan los CEM, es por ello que en la actualidad estoy encontrando personas electrohipersensibles, lo que supone un nuevo desafío, ya que no presentan características comunes con la electrosensibilidad, y requieren otro tipo de tratamientos.

Hay que señalar que no todas las patologías son consecuencia de una impregnación, aunque muchas sí tengan actualmente una impregnación de base. Es por ello que podemos encontrar dos tipos de casuística, por un lado aquella en la que se hace un diagnóstico y tratamiento de electrosensibilidad y el cuadro desaparece, y, por otro lado, aquella en la que el cuadro puede continuar, en cuyo caso se trataría la patología de base, una vez que el bloqueo ha desaparecido.


Tratamiento de la electrosensibilidad

Puesto que para realizar el diagnóstico de la enfermedad hemos empleado una metodología basada en el primero de los tres estadios de la enfermedad, que se manifiesta en un desequilibrio energético, lógicamente el tratamiento que se propone responde a este mismo paradigma del ámbito bioenergético.

De este modo, el tratamiento del desequilibrio energético produce, no sólo la recuperación del equilibrio energético, sino también la restauración de las alteraciones funcionales y orgánicas.

Sin embargo, conforme han ido apareciendo e incrementándose los CEM con las nuevas tecnologías, las dificultades para encontrar el tratamiento adecuado en este primer nivel de abordaje también han aumentado. Debido a ello, he podido reunir un grupo de colaboradores, para idear distintas formas de tratamiento que dieran respuestas a los efectos que estos CEM han ido produciendo durante sus distintas etapas.

Pues bien, esta investigación tiene un recorrido, basado en mi trayectoria profesional, que me ha permitido sistematizar dos tipologías de tratamientos:

a) Tratamientos de descarga Pasiva

b) Tratamientos de descarga Actíva

A.- Tratamientos de Descarga Pasiva

A partir de los años 1997-98 comencé a detectar en la consulta, mediante la Biorganometría, un creciente número de personas cuyos marcadores me indicaban que estaban impregnados.

Ello me llevó a investigar y a estudiar la bibliografía relacionada con los posibles tratamientos para la electrosensibilidad, encontrando que la radiestesista Käthe Bechler recurría a la Bioresonancia para tratar la geopatía. Entonces comencé a tratar a mis pacientes con esta técnica.

Efectivamente pude comprobar que la Bioresonancia podía producir la descarga para alivio de los pacientes afectados, no obstante esta terapia presentaba también sus inconvenientes, puesto que los campos electromagnéticos que nos rodean e interfieren son permanentes y este tratamiento era sólo temporal. Es decir, los pacientes necesitaban realizar dicho tratamiento con una regularidad excesiva (cada dos o tres días).

Con el fin de encontrar alternativas a la dependencia a este tratamiento, se propusieron soluciones complementarias más accesibles para los pacientes, tales como:

1.- Estar descalzo en el suelo (durante un cierto tiempo), siempre que éste fuera conductor, es decir que fuera un suelo de materias naturales, no aislante como la madera. Esta medida es la que en Europa se ha estado recomendando y aún hoy continua haciéndose.

2.- También había una idea extendida de que la ducha o el baño podían servir para descargarse y equilibrarse energéticamente. Con estas medidas, lo que se pretendía era que las personas se descontaminaran con el tratamiento de Biorresonancia, y que mantuvieran ese equilibrio conseguido mediante las descargas pasivas a tierra, a césped mojado, o arena mojada de la playa. Estas medidas fueron útiles durante un tiempo ya que estamos hablando de una contaminación electromagnética producida por la tecnología anterior al año 2000, esto es, antes de la gran expansión tecnológica de redes de telefonía, móviles y redes inalámbricas.

3.- Conforme fue extendiéndose el uso de los dispositivos móviles, se probó la validez de los distintos sistemas de protección que ofrecía el mercado. La mayoría no servían, aunque todos los que probamos ofrecían algo de protección, sólo encontramos una tarjeta para móviles que daba una protección del 100%, así que durante un tiempo recomendamos su uso. Después comprobamos que pasado un tiempo las tarjetas perdían su utilidad, por tanto las desechamos.

4.- Entre los años 2003-2005 ya tuvimos constancia de que las medidas anteriores no eran suficientes, de modo que seguimos investigando y propusimos a los pacientes el uso de una placa metálica de descarga. Este tratamiento consistía en recomendar a los pacientes una descarga durante 20 ó 30 minutos, lo que se efectuaba colocando los pies sobre una placa de metal cualquiera, unida a un cable conductor conectado con la tierra de la instalación eléctrica. En este mismo apartado entran los zapatos con una conexión a tierra.

5.- Otra opción era el uso de unas pulseras conectadas a tierra que se ponían en la muñeca o en el pie mientras el sujeto duerme Estas medidas solían ser efectivas durante un tiempo, pero, volvía a ocurrir lo mismo, es decir, cuando aparecían sistemas de telefonía más avanzados se quedaban obsoletas. Hacia el año 2005, cuando la tecnología inalámbrica alcanza un mayor grado de expansión, fuimos conscientes de que se hacía necesario encontrar nuevos elementos de protección.

6.- Se comprobó entonces que una persona con un aro metálico en contacto continuo con el cuerpo, se encontraba protegida de los CEM. siempre y cuando el peso del aro fuera proporcional al peso de la persona. Esta sencilla solución fue útil durante algún tiempo para evitar los efectos de los CEM a pesar de que resultaba algo incómoda para los pacientes, pero al igual que en las anteriores propuestas, este tratamiento también dejó de dar resultados. Todo este recorrido de tratamientos con medidas para promover la descarga pasiva de los pacientes, que acababan siendo infructuosos, nos hizo reflexionar y dirigir nuestros esfuerzos hacia un cambio de enfoque en la búsqueda de soluciones eficaces para tratar la Electrosensibilidad.

B.- Tratamiento de Descarga Activa

Si hasta el momento nos habíamos centrado en buscar métodos que evitasen los efectos de la exposición a los CEM ahora fuimos a buscar mecanismos de descarga activa, que es el que en la actualidad recomendamos.

Este planteamiento parte de la premisa de que las personas electrosensibles se van a impregnar en mayor o menor medida por los CEM, dado que estamos completamente inmersos en una sociedad altamente tecnológica. En definitiva, se trata de encontrar una solución más eficaz que las anteriores para eliminar la impregnación electromagnética del cuerpo humano.

Una de las propuestas que actualmente está funcionando, vino precisamente de la mano de una paciente mía que, consciente de un diagnóstico certero de electrosensibilidad, tuvo la inquietud y el apoyo tecnológico necesario para dar respuesta, mediante el diseño de un instrumento que permite una desimpregnación sistemática. Dicha paciente ha patentado el producto y está disponible en el mercado.

Hoy día considero que es una propuesta de tratamiento eficaz si bien quiero resaltar que en ningún caso participo de su faceta mercantilista. Tal y como he detallado, debido a mi inquietud por encontrar soluciones, a lo largo de mi recorrido profesional he ido recomendando distintas opciones para tratar la electrosensibilidad, siempre con plena libertad y sin intereses económicos ni de otra índole, de tal modo que, si lo que en un principio funciona luego deja de hacerlo, tal como sucedió con las tarjetas de los móviles, será descartado sin ningún tipo de duda y así lo transmitiré a mis pacientes.

Actualmente, una vez que la sobrecarga electromagnética del cuerpo ha sido eliminada, a través de éste u otro dispositivo de descarga activa, se realiza un diagnóstico acerca del estado en que ha quedado la persona afectada. Es necesario tener en cuenta que, en muchos casos, esta impregnación ha durado años y el hecho de conseguir la desimpregnación no significa que el estado clínico mejore, pero sí se puede empezar el tratamiento para restaurar la salud.

Puesto que cuando la persona está impregnada, no responde a los distintos tratamientos, ello viene a significar que la impregnación no es sólo un desajuste en sí, sino que también es un bloqueo del organismo.

Es por eso que, cuando por fin se logra el equilibrio energético del paciente, el problema no ha terminado, simplemente se ha dado el primer paso para poder recobrar la salud.

En definitiva, ha de quedar claro que la exposición a los CEM es en la actualidad continua y permanente y que, por tanto, la descarga debe ser igualmente continua y sistemática pues, de otra manera, volverá a comenzar el proceso de impregnación electromagnética. Como profesional de la salud, sigo estudiando junto con mi equipo y colaboradores las implicaciones de los CEM en la salud de mis pacientes. 

 

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