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Las algas en nuestra dieta
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Las algas en nuestra dieta

Parece que hay un claro auge del consumo de algas en nuestra dieta. Nos estamos dando cuenta que no es tan complicado como parece, además contamos con muchas variedades y todas o casi todas ellas fáciles de preparar. Para más, ya se pueden encontrar en casi todos los herbolarios e incluso las grandes superficies comienzan a darse cuenta de lo que en un futuro pueden llegar a suponer.

Suelen ser sabrosas, aunque algunas variedades llegan a ser insípidas, como por ejemplo las utilizadas como espesantes en repostería e incluso a la hora de espesar salsas, cremas y purés, sería el caso del agar-agar y del musgo irlandés, por citar dos ejemplos.

Si alguna vez has comido en un restaurante japonés, casi con toda seguridad que has probado el alga dashi, pues es utilizado en la elaboración de sopas, guisos y consomés. El alga kombu se suele utilizar sobre todo para preparar legumbres, podemos poner aproximadamente una tira de unos 10 cms por litro de agua y dejarla cocer junto con la legumbre deseada. Ojo al cocinar con algas, pues al ser ricas en sales minerales y ayudar a fomentar el sabor de otros alimentos no veremos obligados a utilizar menor cantidad de sal.

Otras variedades como el alga nori, hiziki, arame, la lechuga de mar pueden consumidas directamente en ensaladas. Su sabor nos sorprenderá gratamente, si bien hemos de utilizarlas en pequeñas cantidades, pues suelen tener un sabor muy intenso.

Si hacemos un comparativo con las verduras terrestres veremos que contienen entre diez y veinte veces más minerales: calcio, hierro, potasio, yodo y magnesio, y, en menor cantidad, los llamados oligoelementos que requerimos en cantidades mínimas, pero sin los cuales no podemos realizar ciertas funciones corporales esenciales. Las verduras del mar aportan un 25% más de minerales que la leche, aunque prácticamente no tienen aportación calórica. Son ricas en vitaminas A, B, C, D3, E, K, B12 (en menor cantidad), Omega 3, fibra y proteína.

A pesar del auge de su consumo en nuestros días, podemos afirmar que el consumo de algas por el ser humano data de miles de años. Hay vestigios de su utilización por parte de los pueblos costeros desde hace muchos, muchos cientos e incluso miles de años. Sobre todo hablamos de las culturas japonesas, hawaiana y china.

Nuestros antepasados encontraron en el mar unas verduras abundantes y sabrosas, sin tener que cultivarlas.

Hoy en día se siguen usando en muchos países, por ejemplo: en Irlanda es común consumir alga dulse; en Chile, cochayuyo; en Gales, laver; el uso del alga nori no es exclusivo de Japón, sino que también se usa a lo largo de la costa de Norte América desde California a la Columbia Británica, en Hawai y por los maoríes en Nueva Zelanda; en Escocia, Irlanda, Groenlandia e Islandia la lechuga de mar y los badderlocks son un ingrediente común en ensaladas.

Y es que tenemos que tener en cuenta que el origen de la vida está en el mar. En él encontramos todos los elementos necesarios para la vida. Y son las algas las que los absorben y nos dan la posibilidad de poder traerlos a nuestras mesas. Consumir algas es como consumir verduras terrestres, los minerales ya llegan a nuestro organismo transformados en materia orgánica, dispuestos para que podamos asimilarlos.

Una de las ventajas fundamentales al consumir algas es que estas al contrario que los animales marinos no absorben tanta contaminación, tanto es así que no crecen allí donde la contaminación es considerable.

Ese poder, esa facultad de rechazo, de desintoxicación es intrínseca de las algas, con lo que al ingerirlas nos transmiten su poder depurativo. Si a esto le añadimos sus propiedades nutritivas y su sabor, nos daremos cuenta del regalo que tenemos con las algas.

Esta propiedad desintoxicante es debida gracias al ácido algínico que contienen, una sustancia pegajosa que sujeta sus células de forma compacta permitiéndoles vivir en un ambiente de constante circulación del agua.

Si consumimos algas podremos notar una piel más suave y tersa, el pelo brillante y espeso, así como veremos reforzado nuestro sistema autoinmune.

Se han encontrado fósiles de algas que datan de aproximadamente 3 billones de años, por lo que podemos decir que las algas son una de las especies más antigua en este planeta.

 

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